Mis queridos lectores

Queridos lectores:

          Después de unos meses de arduo trabajo me despido por unas semanas para retomar las fuerzas necesarias para continuar escribiendo. Ante todo, quiero agradecer vuestro apoyo a “Arte y demás historias” el blog que empezó como una manera de lanzar al mundo mi pasión por el arte en general y por la historia de la indumentaria en particular.

          Cada día son mas las visitas y los países que “pinchan” en mis enlaces por lo que veo recompensado el trabajo de investigación que estoy llevando a cabo. Es el momento de apoyar a las humanidades en una sociedad donde parece que ya no tienen cabida, ni importancia. La cultura, en sus múltiples matices, no puede desligarse de la historia del ser humano y por lo tanto debemos otorgarle la importancia que sin lugar a dudas, tiene y merece.

          Para despedirme he escogido una de las maravillosas obras de Monet, un hombre que luchó denodadamente por hacer valer su manera de entender la pintura y que acabó venciendo, siendo uno de los artistas mas elogiados y cotizados de la historia del arte. Se trata de una de las múltiples escenas que pintó del estanque de nenúfares que había en su casa de Giverny, un canto a la belleza y a la vida.

Nenúfares de Monet.

Claude Monet. Nenúfares.

Un saludo a todos y hasta muy pronto:

Bárbara.

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“El mito de Cleopatra”

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

          En su temporada de verano, la Pinacoteca de París presenta una exposición única: “El mito de Cleopatra”. Cleopatra VII Thea Philopator, última reina de Egipto y miembro de la dinastía ptolemaica, amante de Julio César y posteriormente mujer de Marco Antonio, tuvo una vida extraordinaria que se convirtió en leyenda. A pesar de la escasez de fuentes históricas, sus amores y su trágico fallecimiento han causado una profunda fascinación a lo largo de los siglos. Su historia inspiró desde muy temprano a escritores y artistas. La reina egipcia se convirtió en una figura iconográfica imprescindible desde finales del siglo XVI hasta el siglo XIX siendo protagonista de numerosas obras de arte. Considerada, a veces, como una mujer seductora y poderosa y otras como víctima de intereses políticos, Cleopatra ha sido inmortalizada por numerosos artistas grabándose en el imaginario colectivo. La exposición comienza con el descubrimiento de unos restos arqueológicos excepcionales del período ptolemaico y sigue con el nacimiento del mito en la antigua Roma. Una selección de pinturas, esculturas y vestuario cinematográfico ilustra a continuación el auge del mito en la historia del arte.

Capa utilizada por Elizabeth Taylor en la película Cleopatra de Joseph L Mankiewicz.

Capa utilizada por Elizabeth Taylor en la película Cleopatra de Joseph L Mankiewicz. 1963.

          “El mito de Cleopatra” trata de reconstruir su biografía a través de 351 piezas incluyendo pinturas, restos arqueológicos, esculturas, vestidos o joyas. Escritores como Shakespeare o Boccaccio apuntaron diversas versiones sobre la figura la reina, sin coincidir ninguna de ellas. El nombre de Cleopatra es sinónimo de belleza, poder, misterio, y por descontado de profunda seducción. El mito de Cleopatra, lejos de olvidarse con el paso de los siglos, se ha mantenido incólume. Esto es lógicamente debido al misterio que siempre ha envuelto su figura. El séptimo arte contribuyó en gran medida a agrandar el mito ya que Elisabeth Taylor y Richard Burton en sus respectivos papales de Cleopatra y Marco Antonio se enamoraron apasionadamente durante el rodaje de la película dirigida por Joseph L. Mankiewicz en 1963.

Escena de la película Cleopatra. 1963. Elizabeth Taylor.

Fotograma de la película Cleopatra. 1963. Elizabeth Taylor.

          Con respecto al lugar de enterramiento del famoso mito. La arqueóloga Kathleen Martínez dirige un proyecto para encontrarla en Taporisis Magna. El ex ministro egipcio de Antigüedades Zahi Hawass confesaba, en una entrevista al periódico ABC, que la arqueóloga “está entusiasmada con que las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio están ahí. En los últimos seis años hemos encontrado cosas importantes en los alrededores del templo. Una gran simetría. Las cabezas de las momias apuntan a la entrada del templo. Dentro, hemos encontrado estatuas y monedas de Cleopatra. Y esta es una buena prueba de que la teoría de Kathleen Martínez puede ser correcta. Espero que este año el mundo contemple el descubrimiento de Cleopatra”.

Cleopatra sentada en un león. Girolamo Masini. 1875.

Girolamo Masini. Cleopatra sentada en un león. 1875.

          Por el momento podemos disfrutar con esta magnífica exposición sobre su figura. Pero: “¿Qué sabemos exactamente de ella, además de que fue una mujer totalmente fuera de lo común?”, se pregunta el director de la Pinacoteca, Marc Restellini, quien apunta: “Todo el mundo sabe que la reina del Nilo fue una mujer muy hermosa a pesar de que nadie sabe con exactitud cómo eran sus rasgos (…) Ha sido representada con facciones africanas, egipcias o nubias, pero nunca griegas, que es lo que ella era», agrega. En el plano arqueológico, insiste Restellini, muchas de las piezas que podrían haber servido para arrojar algo de luz sobre Cleopatra han sido destruidas; y en el plano histórico los testimonios escritos resultan siempre muy contradictorios: “De Cleopatra ha quedado su belleza y las relaciones que mantuvo con algunos de los hombres más influyentes de la época, como Julio César o Marco Antonio”, cuenta el director del museo, al tiempo que recuerda que el mito de la reina ha sido revisado en todas las épocas desde los mas diversos puntos de vista.

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Achille Glisenti. La muerte de Cleopatra. 1878. Imagen facilitada por el Museo della Città-Santa Giulia.

          Los poetas de su tiempo la tacharon de “demente” o “meretriz”, una versión que renació con fuerza durante los siglos XIV y XV, de la mano de autores como Boccaccio o Dante, que la describieron como “la prostituta de los reyes de Oriente”, “criatura lujuriosa” y “devoradora de hombres”. Pero fue en el siglo XVII, con el redescubrimiento de la obra de Plutarco, cuando cambió la visión sobre la reina del Nilo que pasó de ser una mujer fatal a una “frágil” sacudida por un “destino trágico”. En 1607 o 1608 se estrenó la obra de teatro de Shakespeare Antonio y Cleopatra basada a su vez en la obra del insigne historiador griego. Mas adelante, ya en el siglo XVIII, la fascinación por el mundo egipcio y por Cleopatra otorgó a la reina una belleza y un poder de seducción inigualables. Un mito inmortal que presenta todos los ingredientes de las grandes historias: amor, poder, codicia, lucha, lujo, pasión y una trágica muerte, no se sabe con certeza si por la picadura de una serpiente o por ingerir un veneno; todo ello teniendo como escenario una de las culturas mas interesantes y enigmáticas de la humanidad.

Camafeo. Alejandro tirado por tritones. Anónimo.

Anónimo. Camafeo. Alejandro tirado por tritones.

Trajes utilizados en películas y ballets sobre Cleopatra.

Trajes utilizados en películas y ballets sobre Cleopatra.

Isis. Fin del periodo ptolemaico.

Isis. Fin del periodo ptolemaico.

Cartel italiano de la película Cleopatra.

Cartel italiano de la película “Cleopatra”.

Imagen facilitada por la Pinacoteca de París que muestra un busto en mármol de la reina Cleopatra creado a mitad del siglo I antes de Cristo.

Imagen facilitada por la Pinacoteca de París. Busto en mármol de la reina Cleopatra. Mitad del siglo I antes de Cristo.

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Una corrida de toros en el siglo XVII

          A finales del siglo XVII la condesa Marie Catherine d´Aulnoy, una aristócrata francesa, visitó nuestro país escribiendo posteriormente un interesantísimo libro titulado Relación del viaje a España en el que fue narrando los diversos lugares que conoció y como eran nuestras costumbres por aquellos tiempos. No falta, por tanto, un pasaje sobre una corrida de toros que tuvo ocasión de presenciar en la Plaza Mayor de Madrid. La escritora describe pormenorizadamente todo el acontecimiento, desde la llegada de las reses bravas a la capital hasta la preparación del coso, pasando por la indumentaria de los participantes, la colocación de los espectadores y la lidia en sí. La corrida que nos relata fue ordenada por el mismo rey Carlos II, y según cuenta las reses bravas procedían de Andalucía: “Sabido que los toros mas bravos están en esos sitio”. Una vez llegados a la capital los herraban y les daban de comer tras lo que lo cual escogían a los mas apropiados para la lidia y les dejaban descansar: “Cuando ya han descansado bastante, enarenan la plaza Mayor, y ponen alrededor barreras a la altura de un hombre, que están pintadas con las armas del rey y de sus reinos”.

Juan de la Corte. Plaza_mayor de Madrid. Siglo XVII. Museo Municipal. Madrid.

Juan de la Corte. Plaza Mayor de Madrid. Siglo XVII. Museo Municipal. Madrid.

Una corrida de toros con la presencia de la corte en pleno debía ser un auténtico espectáculo, se daban cita en ella todas las clases sociales ocupando el público los lugares de acuerdo a su posición social o a sus cargos. Lógicamente el rey se situaba en el centro, en un balcón mas amplio y “todo dorado”. Alrededor del monarca encontraban los embajadores de los distintos reinos con presencia en Madrid tales como: los de Francia, Inglaterra, Polonia, Saboya, Suecia, Dinamarca y en nuncio de Su Santidad entre otros. También asistían los mas altos funcionarios del Estado pertenecientes al Consejo de Castilla, de Aragón, de la Inquisición, de las Indias, de la Guerra o de Hacienda entre los mas destacados, junto con los miembros del ayuntamiento, magistrados y la nobleza: “…están colocados cada uno según su rango, y a costa del rey o de la ciudad que alquila los balcones de los diversos particulares que allí residen”.

Pieter van der AA. La Plaza Mayor de Madrid. 1707.

Pieter van der AA. La Plaza Mayor de Madrid. 1707.

          Las corridas de toros se prolongaban durante horas por lo que a los espectadores invitados por el rey se les ofrecía una suculenta merienda además de diversos obsequios: “…en cestas muy limpias, y con esa merienda, que consiste en frutas, dulces y helados, guantes, cintas, abanicos, jabones, medias de seda y ligas. De suerte que a menudo esas fiestas cuestan mas de cien mil escudos”. Esa suma tan enorme se obtenía de las multas y según afirma la francesa no se atreverían en ningún caso a gastar esos fondos en otros menesteres ya que: “…si lo hiciesen podría estallar una sedición; tan encantado se muestra el pueblo con esa clase de festejos”. Es interesante comprobar como la afición a los toros era colosal y absolutamente imprescindible para los españoles. Sobre este punto, es interesante recordar las palabras del mismo Felipe II al Papa cuando la Santa Sede trató de prohibir este tipo de espectáculos. Sixto V publicó en 1567 la bula “Salute regis” que rezaba de la siguiente manera: “Estos espectáculos tan torpes y cruentos, mas de demonios que de hombres…Quedan abolidos en los pueblos cristianos. Prohibimos bajo pena de excomunión a todos los príncipes, cualquiera que sea su dignidad, lo mismo eclesiástica, que laical, que asistan a tales espectáculos”. Felipe II hizo caso omiso afirmando que los toros estaban en la misma sangre de los españoles.

Plaza Mayor de Madrid. Plano de Texeira. 1656.

Plaza Mayor de Madrid. Plano de Texeira. 1656.

          Volviendo a la plaza Mayor de Madrid, nos encontramos a Carlos II llegando en carroza escoltado por un imponente cortejo de guardias de Corps y de pajes, todos ellos a pie. La carroza de su majestad iba precedida por otras que ocupaba diverso personal palatino y la que iba justo delante de la suya viajaba vacía, a esto se le denominaba “carroza de respeto”. La plaza se ponía sus mejores galas para ser testigo de tan magno acontecimiento, los balcones se alquilaban a precios astronómicos y se adornaban con tapices y doseles. Los espectadores no quedaban a la zaga ya que según nos cuenta la condesa: “Los caballeros saludan a las damas que están sobre los balcones, libres de sus mantos. Van adornadas con todas sus pedrerías y con lo mejor que tienen. No se ve mas que telas magníficas, tapicerías, almohadones y alfombras ribeteadas de oro. Jamás he visto nada mas deslumbrante”.

Grabado Auto Fe Pza Mayor Madrid. 1600.

Grabado de un Auto Fe .Plaza Mayor Madrid. 1600.

          Estamos ante una diversión de masas durante el Antiguo Régimen, patrocinada por la misma Corona y en la que participaba todo el espectro social. La lidia era protagonizaba por nobles caballeros, magníficamente vestidos y escoltados por lacayos, que debían demostrar su temple y su pericia como consumados jinetes. El festejo comenzaba con un complicado ceremonial: “Cuando todas las cosas están ya dispuestas, los capitanes de los guardias y los otros oficiales entran en la plaza montados sobre hermosísimos caballos y seguidos de las guardias española, alemana y borgoñona. Van vestidos de terciopelo o de raso amarillo, que es el color de las libreas del rey, con galones aterciopelados carmesí, oro y plata”. Los jinetes nobles eran los protagonistas de la fiesta, aunque siempre estaban auxiliados por lacayos a pie. Durante los siglos XVI y XVII el toreo caballeresco consistía en el rejoneo, esta modalidad comenzó a practicarse después de la Reconquista.

          El modo de vestir de los asistentes, los caballeros rejoneadores y sus séquitos eran cuestión de suma importancia. El único diplomático que podía ir vestido a la moda de su país era el embajador francés: “Ordinariamente, es el embajador de Francia el que llama mas la atención, porque su séquito va todo vestido a la francesa, y es el único embajador que goza de este privilegio, porque los otros van vestidos a la española”. La corrida de la que estamos hablando fue celebrada con motivo de la boda del rey con la princesa francesa María Luisa de Orleans por lo que la puesta en escena fue particularmente rica y cuidada. Los rejoneadores vestían de negro aunque con gran riqueza: “…con trajes bordados en oro y plata, de seda o de azabaches. Llevaban plumas blancas mosqueadas de diferentes colores, que se alzaban en un lado del sombrero, con una rica escarapela de diamantes y un cordón de lo mismo. Lucían bandas, unas blancas, otras carmesí, azules y amarillas, bordadas en oro mate; algunos las llevaban en la cintura, otras puestas en tahalí y otros al brazo”. A la riqueza de la indumentaria de los rejoneadores había que sumarle la de sus comitivas compuestas cada una por nada menos que cuarenta lacayos vestidos con tejidos ricos como el muaré de oro o el damasco. En definitiva, la corte madrileña echaba literalmente la casa por la ventana en los festejos taurinos, el espectáculo de masas mas antiguo de la humanidad que ha llegado al siglo XXI.

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Mitos del Pop

          Andy Warhol, con veinticuatro obras, y Roy Lichtenstein, con diez, son los principales protagonistas de la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica a los Mitos del pop. Los icónicos artistas no son las únicas figuras fundamentales de este movimiento, de hecho en el recorrido también tenemos nombres como Hamilton, Kitaj, Blake o Hockney. Después de más de veinte años, el pop regresa a Madrid y lo hace con un doble planteamiento. Por una parte, se ha querido mostrar lo más primitivo del movimiento, sus orígenes en Gran Bretaña, su explosión en Estados Unidos y sus manifestaciones en Europa, y por otra medirlo con la historia del arte y así comprobar cómo le influyó la tradición: “La relación del pop con el arte contemporáneo es palpable y se ha estudiado mucho pero, sin negar este hecho, queremos mostrar la revolución que lo cambió todo y su relación con los géneros y las obras icónicas de la historia del arte. Medir el pop con tradiciones artísticas da muchas claves”, afirma Paloma Alarcó, comisaria de la muestra.

Andy Warhol. Nacimiento de Venus (Después de Botticelli).1984. The Andy Warhol Museum. Pittsburgh. Pennsylvania. EEUU.

Andy Warhol. Nacimiento de Venus (Después de Botticelli).1984. The Andy Warhol Museum. Pittsburgh. Pennsylvania. EEUU.

          Un ejemplo es la versión que Andy Warhol realizó del Nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli y que se exhibe al inicio de la exposición, después de haber podido contemplar en la antesala las Flores de este mismo artista. La intención de la comisaria, jefe de Conservación de Pintura Moderna del Thyssen, está presente en el mismo título de la exhibición: “Hemos querido tratar cómo el pop se nutre de los mitos, en una sociedad mitómana, pero al mismo tiempo también hay que liberar este movimiento de determinados mitos como que es banal y superficial. En el pop nada es lo que parece”. Entre los artistas que se pueden ver destacan Richard Hamilton, Lichtenstein, Peter Blake, Jasper Johns, Equipo Crónica, Eduardo Arroyo o Luis Gordillo, entre otros.

Equipo Crónica. La salita. 1970 Colección de la Fundación Juan March. Musseu Fundación Juan March. Palma de Mallorca.

Equipo Crónica. La salita. 1970 Colección de la Fundación Juan March. Musseu Fundación Juan March. Palma de Mallorca.

          En 1956, el británico, Richard Hamilton, realizó un collage que tituló Just what is it that makes today’s homes so different, so appealling? (¿Qué es lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan atractivos?). En él, un culturista luce músculos y porta un chupa-chups en el que aparece la palabra Pop. Se halla en la sala de una casa rodeado de un televisor, un cómic, un magnetofón, una aspiradora… La sociedad de masas, de consumo, había irrumpido y con ella nacía uno de los movimientos artísticos más célebres del siglo XX. Hamilton, padre de la criatura, a quien el Reina Sofía dedicará este mes la mayor antológica de su carrera, definió el Arte Pop de la siguiente manera: “Popular, efímero, prescindible, barato, producido en serie, joven, ingenioso, sexy, divertido, glamuroso y un gran negocio”. Anteriormente a los artistas pop, un tal Duchamp había logrado colar un urinario en museos y galerías de arte, en estos momentos el arte abrió sus puertas a los objetos de consumo, los souvenirs, las marcas publicitarias, los cómics, los medios de comunicación de masas, las nuevas tecnologías. Cualquier cosa es susceptible de convertirse en obra de arte.

Richard Hamilton. ¿Que es lo que hizo los hogares de ayer tan distintos, tan atractivos? 1992. Colección Kunstmuseum Winterthur.

Richard Hamilton. ¿Que es lo que hizo los hogares de ayer tan distintos, tan atractivos? 1992. Colección Kunstmuseum Winterthur.

          Pese a que vivimos un revival del Pop y su gurú, Warhol, arrasa en el mercado del arte, hace 22 años que no se dedica en Madrid una exposición a este movimiento. La última se celebró en el Museo Reina Sofía en 1992. Ahora, el Thyssen revisa los “Mitos del Pop”. En los últimos años los grandes museos internacionales se han interesado por explorar las huellas del pop en el arte contemporáneo. Así lo hizo el Metropolitan de Nueva York en 2012 “Regarding Warhol” y así lo hará a finales de este año la Tate “Transmitting Andy Warhol”. El Thyssen, sin embargo, ha optado por rastrear sus fuentes. No en vano, la colección de la pinacoteca acaba cronológicamente con este movimiento. La comisaria explica su planteamiento a través de un centenar de obras, que abarcan desde los orígenes británicos de este movimiento (Hamilton, Paolozzi), hasta el boom del Pop en Estados Unidos (Warhol, Lichtenstein, Rauschenberg, Jasper Johns, Wesselmann, Rosenquist, Alex Katz) y sus coletazos en Europa, España incluida.

Roy Lichestein. Mujer en el baño. 1963. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.

Roy Lichestein. Mujer en el baño. 1963. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.

          En la década de los 60 los hippies se echan a las calles, muere Marilyn, Kennedy es asesinado, estalla la guerra de Vietnam… y el márketing publicitario inunda las vidas de los norteamericanos. En el supermercado del Pop hallamos sopas Campbell, cigarrillos Lucky Strike, detergente Brillo. Objetos de consumo diario, pero también iconos pop. La estrella fetiche del movimiento, una humilde Coca-Cola. Su eslogan (la chispa de la vida) se convierte en refrescante símbolo del estilo de vida americano. Una botella pintada por Warhol fue vendida el año pasado por 51 millones de dólares. Su fascinación aún se mantiene intacta. Jasper Johns se pregunta si su obra es una bandera o un cuadro, mientras Claes Oldenburg esculpe tartas, helados y hamburguesas y Robert Indiana reparte amor (Love) por todos los rincones.

Valerio Adami. El camerino. 1970 Colección privada, cortesía Fondazione Marconi. Milán.

Valerio Adami. El camerino. 1970 Colección privada, cortesía Fondazione Marconi. Milán.

          Paradójicamente, un movimiento tan rupturista como el Pop mantiene un pie en la tradición artística, revisándola. Algo que se aprecia claramente en esta exposición. Ya al comienzo del recorrido hay un guiño: cuelga la Venus de Botticelli en versión “warholiana”. La tres elementos del Pop (collage, publicidad y cómic) va apareciendo en cada una de las salas del Thyssen. Tras los collages de Hamilton y Paolozzi vemos cómo se aproximan a los cómics Warhol y, sobre todo, Lichtenstein. De este último se ha conseguido un préstamo excepcional: Look Mickey de 1961, cedido por la National Gallery de Washington. Un emblema pop: es la primera vez que el artista utiliza en su carrera un cómic, el Pato Donald se mira en el agua (en clara alusión al mito de Narciso) en presencia de otro icono Disney, Mickey Mouse. En la pared de enfrente, dos versiones del famoso ratón firmadas por Warhol y Equipo Crónica. Hay tres estupendos ejemplos de las “mujeres” que Lichtenstein pinta en sus celebérrimas viñetas, poderosas pero tremendamente infelices.

Roy Lichestein. Look Mickey. 1961. National Gallery of Art. Washington.

Roy Lichestein. Look Mickey. 1961. National Gallery of Art. Washington.

          La muestra despliega a continuación todo un catálogo de eslóganes y marcas publicitarias. Slip it to me, reza una pieza de un provocador Hamilton (Epifanía, 1987-89), que recuerda a las tradicionales chapas. Siguiendo el juego del padre del Pop, el Thyssen recrea estas chapas en las cartelas de las salas. El museo ha apostado por un montaje muy popero (grandes rótulos sobre fondo amarillo). Pero si algo define a este movimiento es la pasión que sentían sus miembros por los mitos, bien musicales: los Beatles, los Stones, bien estrellas de Hollywood: Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Marlon Brando o James Dean. Solo los artistas pop se atreverían a hacer parejas imposibles: James Dean con Rimbaud (Ray Johnson) y el santo grial proustiano, “En busca del tiempo perdido”, con los zapatos (Warhol). El Pop murió de éxito y acabó siendo un mito en sí mismo.

David Hockney. Hombre en la ducha en Beverly Hills, 1964. Tate Gallery

David Hockney. Hombre en la ducha en Beverly Hills, 1964. Tate Gallery

          Este movimiento revisa los géneros tradicionales: el retrato (Hockney, Peter Blake, Warhol), el desnudo (Wesselmann, Rosenquist, Polke, Richter, y Warhol, que está en todas las salsas), la pintura de historia, la naturaleza muerta. Los suntuosos bodegones holandeses del XVII son sustituidos por tortitas, salchichas, batidos y Coca-Colas. La comisaria quiere romper viejos tópicos sobre el Pop. Se suele tildar a estos artistas de superficiales, pero esa, dice Paloma Alarcó, es una mirada muy distorsionada: “Detrás de cada obra hay una idea, una reflexión crítica, mordaz e irónica”. No sólo estaban deslumbrados por las estrellas de Hollywood y los productos de consumo; también fueron cronistas de su tiempo. Warhol pinta la muerte de Kennedy con el retrato de su viuda (Jackie, otro icono pop) o la llegada del hombre a la Luna.

Andy Warhol. Lata grande de sopa Campbell´s rasgada. 1962. Kunstsammlung Nordrhein-Westfallen. Düsseldorf.

Andy Warhol. Lata grande de sopa Campbell´s rasgada. 1962. Kunstsammlung Nordrhein-Westfallen. Düsseldorf.

Andy Warhol. Mao. 1972. Colección Josep Suñol.

Andy Warhol. Mao. 1972. Colección Josep Suñol.

          El Pop llegó a España en unos años convulsos, de ahí que la política se cuele en las propuestas de Darío Villalba (Jones-Raya Roja), Eduardo Arroyo (Blanco White amenazado por sus seguidores en Londres), Juan Genovés (El abrazo, un símbolo de la Transición). La exposición se cierra con la mirada del Arte Pop a los maestros del pasado: Lichtenstein evoca la picassiana mujer que llora del Guernica, Equipo Crónica revisita a Las Meninas y Arroyo “mata” al padre poniendo boca abajo el mundo del arte con su Vestido bajando la escalera, en el que parodia irreverentemente el Desnudo bajando la escalera de Duchamp. Recuerda Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, que muchos creyeron ver en el Pop la muerte del arte, con Warhol en el papel de verdugo: “Esa supuesta muerte fue en realidad una transformación para sobrevivir. No fue una rendición, sino un contraataque”.

Eduardo Arroyo. Vestido bajando las escaleras. 1976. Instituto valenciano de arte moderno. Valencia.

Eduardo Arroyo. Vestido bajando las escaleras. 1976. Instituto valenciano de arte moderno. Valencia.

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Felipe VI, Rey de España

Felipe VI en el momento de la proclamación ante las Cortes generales.

Felipe VI en el momento de la proclamación de Felipe VI ante las Cortes generales.

          Hoy 19 de junio de 2014 Don Felipe de Borbón y Grecia ha sido proclamado Rey de España ante las Cortes Generales. En su inicio de su primer discurso como monarca ha ensalzado a nuestro país y ha tenido unas palabras de agradecimiento a la labor de sus padres Don Juan Carlos y Doña Sofía: “Inicio mi reinado con una profunda emoción por el honor que supone asumir la Corona, consciente de la responsabilidad que comporta y con la mayor esperanza en el futuro de España. Una nación forjada a lo largo de siglos de Historia por el trabajo compartido de millones de personas de todos los lugares de nuestro territorio y sin cuya participación no puede entenderse el curso de la Humanidad. Una gran nación, Señorías, en la que creo, a la que quiero y a la que admiro; y a cuyo destino me he sentido unido toda mi vida, como Príncipe Heredero y -hoy ya- como Rey de España. Ante sus Señorías y ante todos los españoles -también con una gran emoción- quiero rendir un homenaje de gratitud y respeto hacia mi padre, el Rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa hoy a formar parte de nuestra historia con un legado político extraordinario. Hace casi 40 años, desde esta tribuna, mi padre manifestó que quería ser Rey de todos los españoles. Y lo ha sido. Apeló a los valores defendidos por mi abuelo el Conde Barcelona y nos convocó a un gran proyecto de concordia nacional que ha dado lugar a los mejores años de nuestra historia contemporánea. En la persona del Rey Juan Carlos rendimos hoy el agradecimiento que merece una generación de ciudadanos que abrió camino a la democracia, al entendimiento entre los españoles y a su convivencia en libertad. Esa generación, bajo su liderazgo y con el impulso protagonista del pueblo español, construyó los cimientos de un edificio político que logró superar diferencias que parecían insalvables, conseguir la reconciliación de los españoles, reconocer a España en su pluralidad y recuperar para nuestra Nación su lugar en el mundo.Y me permitirán también, Señorías, que agradezca a mi madre, la Reina Sofía, toda una vida de trabajo impecable al servicio de los españoles. Su dedicación y lealtad al Rey Juan Carlos, su dignidad y sentido de la responsabilidad, son un ejemplo que merece un emocionado tributo de gratitud que hoy -como hijo y como Rey- quiero dedicarle. Juntos, los Reyes Juan Carlos y Sofía, desde hace más de 50 años, se han entregado a España”.

Felipe VI saludando desde el coche.

Felipe VI saludando desde el coche.

          La monarquía se basa en la continuidad dinástica. Permitirme que echemos la vista atrás: la dinastía borbónica comenzó a reinar en España en 1700 en la persona de un monarca que se llamaba igual que el actual, es decir, Don Felipe de Borbón. Carlos II “El hechizado” acababa de morir sin descendencia y otorgaba en su testamento la corona a Felipe de Borbón, duque de Anjou. La Casa de Austria había llegado a su fin después de dos siglos ostentando el trono de España. El testamento de Carlos II rezaba de la siguiente manera (cito un extracto):”… subsiste el derecho de subcesion en el pariente mas inmediato, conforme á las leyes de estos Reynos, y que oy se verifica este casso en el hijo segundo del Delphin de Francia, por tanto, areglandome á dichas leyes, declaro ser mi subcesor (en caso que Dios me lleve sin dejar hijos) al Duque de Anjou, hijo segundo del Delphin y como á tal le llamo á la subcesion de todos mis Reynos y Dominios, sin excepcion de ninguna parte de ellos, y mando y ordeno á todos mis subditos y vasallos, de todos mi Reyno y Senorios, que, en el caso referido, de que Dios me lleve sin subcesion lexitima, le tengan y reconozcan por su Rey y Senor natural, y se le dé luego, y sin la menor dilacion, la posession actual, precediendo el juramento, que deve hacer, de observar las leyes, fueros y costumbres de dichos mis Reynos y Senorios; y, porque es mi intencion, y conviene assi á la paz de la Christiandad y de la Europa toda, y la tranquilidad de estos mis Reynos, que se mantenga siempre desunida esta Monarchia de la Corona de Francia…”

Copia del testamento de Carlos II.

Copia del testamento de Carlos II.

          Luis XIV aceptó el testamento de Carlos II a las veinticuatro horas de haberlo recibido y por tanto su nieto se convirtió en Rey de España renunciando por tanto a sus derechos al trono francés. El duque de Anjou era tan solo un joven de 17 años tímido e inexperto que no había sido preparado para tan ardua labor y que desconocía no sólo el castellano (con el que nunca se sintió cómodo aunque lo aprendió), sino la realidad y costumbres españolas. Bajo el nombre de Felipe V su reinado ha sido el mas largo de nuestra historia, cuarenta y seis años en los que la nación inició un lento pero seguro avance hacia el progreso y la modernización. Felipe V era un hombre profundamente religioso, con un gran temor de Dios y muy influenciable.

Miguel Jacinto Meléndez. Felipe V cazador. 1712. Museo Cerralbo. Madrid.

Miguel Jacinto Meléndez. Felipe V cazador. 1712. Museo Cerralbo. Madrid.

          En 1724 y contra todo pronóstico el rey decidió abdicar en su primogénito Luis, príncipe de Asturias. El texto de la abdicación que Felipe V envío al Consejo de Castilla decía lo siguiente: “Haviendo considerado de quatri años a esta parte con alguna particular reflexión y madurez las miserias de esta vida, por las enfermedades, guerras y turbulencias que Dios ha sido serbido enbiarme en los veinte y tres años de mi reynado, y considerando también que mi hijo primogenito Don Luis, Príncipe Jurado de España, se halla en edad suficiente ya casado y con capacidad, juicio y prendas bastantes para regir y governar con acierto y en justicia esta Monarquía, he deliverado apartarme absolutamente del gobierno y manejo de ella, renunciandola con todos sus Estados, Reynos y Señoríos en el referido Príncipe Don Luis, Y retirarme con la Reyna (en quien he hallado un pronto ánimo y voluntad a acompañarme gustosa) a este Palacio y sitio de San Ildefonso para servir a Dios desembarazado de otros cuidados, pensar en la muerte y solicitar mi salvación “.

Carta de abdicación de Felipe V a Luis I. Biblioteca Nacional de Francia.

Carta de abdicación de Felipe V a Luis I. Biblioteca Nacional de Francia.

          La abdicación de Felipe V sorprendió mucho a sus súbditos y no tuvo ninguna trascendencia ya que Luis I falleció a los pocos meses a causa de la viruela, por lo que el monarca se vio obligado a reasumir sus funciones. El pueblo desconocía el mal que aquejaba al rey. Una complicada enfermedad que ha sido diagnosticada en el siglo XX como un desorden bipolar, con periodos de euforia a los que seguía un terrible decaimiento. En palabras de su biógrafo Henry Kamen: “El rey, afligido durante años por una condición mental incurable, intentó la tarea imposible de seguir un extraño horario, al tiempo que todo el mundo que le rodeaba seguía otro. Su incapacidad periódico originó una de las monarquías mas extrañas del siglo. Muy rara vez en la Europa moderna un reino había sido gobernado desde el lecho de un enfermo”.

Fuente de los baños de Diana. Jardines de la Granja de San Ildefonso.

Demaudré y Pitué, sobre planos de Don Santiago Bouxeo. Fuente de Los Baños de Diana. Jardines del Palacio de La Granja de San Ildefonso. Se cuenta que Felipe V exclamó al verla funcionar: “Tres minutos me has divertido pero tres millones me has costado”.

          Felipe V a través de sus dos matrimonios aseguró la descendencia, asentando la dinastía borbónica que ha llegado hasta el siglo XXI en la persona de su sucesor directo Felipe VI. Un rey con el que comienza una nueva etapa en la historia de España y que ha terminado su discurso citando al “Príncipe de los Ingenios” Don Miguel de Cervantes: “No es un hombre mas que otro sino hace mas que otro”.

Escudo de armas de Felipe VI.

Escudo de armas de Felipe VI.

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El padre de la Alta Costura

Charles Frederick Worth

Charles Frederick Worth

          Charles Frederick Worth nació el 13 de octubre de 1826 en Bourne, Linconshire , Reino Unido. Aunque procedía de una familia bien posicionada se vio obligado a empezar a trabajar a los 12 años en Swan & Edgar un almacén de tejidos en Londres, ya que la afición al juego de su padre arruinó a la familia. El comercio se encontraba cerca de la National Gallery, pinacoteca que el futuro modisto visitaba a menudo. Los retratos femeninos del siglo XVIII inglés le sirvieron como fuente de inspiración en sus diseños. A los 18 años pasó a una casa de moda londinense donde aprendió el oficio durante siete años, trasladándose después a París a Casa Gagelin donde conoció a su futura mujer Marie Vernet.

          La capital francesa era ya el emporio de la moda, con todo tipo de profesionales trabajando en el sector: modistas, tejedoras, bordadoras y otras profesiones relacionadas con la elaboración de accesorios como sombreros, guantes, sombrillas y un largo etc… Los vestidos que realizaba para su prometida llamaron la atención de los clientes por lo que dentro del taller se creó un departamento de confección a medida que Worth dirigía. Sus diseños fueron merecedores de un premio de la Exposición Universal de Londres de 1851, reconocimiento que se vio revalidado cuatro años mas tarde con la medalla de oro de Francia.

Imagen de la Maison Worth

Imagen de la Maison Worth

          Por fin, en 1858 abrió su tienda en la Rue de la Paix, asociándose con un próspero comerciante de tejidos sueco llamado Otto Boberg. Monsieur Worth decidió cambiar las reglas del juego: las clientas debían acudir a su taller para adquirir sus modelos. Aunque hoy en día eso nos parezca lo normal, suponía algo nuevo para aquellos tiempos. Los comienzos fueron sencillos, con veinte modistas en el taller y su mujer pasando los modelos. Su primera clienta importante fue la princesa de Metternich, mujer del embajador austriaco en Francia. La citada dama le encargó dos modelos, uno de día y otro de noche. Al ver el diseño de la princesa en una recepción, la emperatriz Eugenia de Montijo quedó fascinada y quiso conocer personalmente al creador.

          El modo de trabajar había cambiado, el diseñador presentaba sus modelos y la señora elegía pero no podía modificarlo a su antojo. En numerosas ocasiones he hablado de cómo el cambio de gusto en las élites va sucedido por la consiguiente modificación de la moda a gran escala. Worth convenció a la emperatriz de modificar la silueta de los vestidos, la parte delantera sería plana y la tela sobrante iría recogida por detrás en una cola con volantes, el nuevo elemento se denominó polisón. Esta idea no era del todo novedosa ya que provenía de un tipo de vestido usado en el siglo XVIII llamado polonesa que fue usado desde la reina María Antonieta al resto del sector femenino.

          Worth fue un visionario siendo el primero en introducir una serie de directrices como: etiquetar todas las prendas, utilizar modelos para presentar sus creaciones, presentar cada año una colección, preocuparse no solamente por el modelo en cuestión sino por la indumentaria entendida de una manera global, es decir, accesorios y peinado. En 1880 creó la Cámara Sindical de la Alta Costura para proteger sus diseños. La moda comenzaba por tanto el camino hacia su absoluta profesionalización en el sentido de publicitarse, tener relación con la prensa y unas buenas condiciones laborales para las modistas, que gozaban de vacaciones pagadas y cotizaban a la Seguridad Social.

          Su mérito radicó en unir la perfección de la costura inglesa con la imaginación y el glamour de la francesa. El hecho de tener clientas de la categoría de Eugenia de Montijo y de la emperatriz Sissi hizo que su fama creciera como la espuma. Ambas se hicieron retratar para la posteridad por Winterhalter luciendo espectaculares vestidos en seda y tul bordados en oro. Charles Federick Worth elevó la costura y la función del diseñador a la categoría de arte, sus espectaculares diseños se encuentran en las mas prestigiosas colecciones del mundo para hacernos saber que la Alta Costura es una disciplina compleja y excepcional que merece estar en los libros de historia del arte.

Franz Xaver Winterhalter. La emperatriz Eugenia de Montijo. 1853. Museo de Orsay. Paris.

Franz Xaver Winterhalter. La emperatriz Eugenia de Montijo. 1853. Museo de Orsay. Paris. Diseño de Worth.

Franz Xaver Winterhalter. La emperatriz Isabel. 1865. Hofburg, Viena. El traje que aparece en el retrato es obra de Worth.

Franz Xaver Winterhalter. La emperatriz Isabel. 1865. Hofburg, Viena. Diseño de Worth.

Continuará…

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Charles James: Beyond Fashion

          Bajo el título Charles James: mas allá de la moda”, el Museo Metropolitano de Nueva York celebra una magna exposición sobre la figura del modisto, considerado el padre de la alta costura en Estados Unidos. La muestra que fue inagurada el pasado 8 de mayo y será clausurada el 10 de agosto, ha sido precedida por la gala anual que se celebra en el museo; un evento crucial a nivel mundial en torno al mundo de la moda. La primera responsable, Diana Vreeland, catapultó el evento a cita imprescindible con la exposición “El mundo de Balenciaga” en 1973. Gracias a Anna Wintour, en la actualidad se ha convertido en el suceso más esperado del año obteniendo una dimensión internacional. La mas mediáticas cantantes, actrices y celebridades acuden a la prestigiosa gala vestidas con creaciones únicas de firmas como Oscar de la Renta, Balmain, Prada o Chanel entre otras.

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          Charles James (1906-1978) presentó su primera colección en Londres en 1929, siendo el único modisto americano que logró triunfar al otro lado del Atlántico. En su primera etapa de estudiante conoció al fotógrafo Cecil Beaton, que se convertiría en su mentor y amigo. Tras estudiar arquitectura y periodismo, se trasladó a Chicago donde abrió su primer taller de sombreros hasta que se adentró en la costura en 1928. Aunque James fue más conocido dentro de las fronteras estadounidenses, es considerado como uno de los mas importantes creadores del siglo XX, sus diseños fueron fuente de inspiración para Cristian Dior o Cristóbal Balenciaga, el cual opinaba de Charles James que era “el mejor y único couturier”.

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          Harold Koda, comisario del Costume Institute, le describe en una entrevista a WWD como: “Un diseñador único. Incluso aunque bucees en la historia de la Alta Costura francesa y los grandes diseñadores ingleses, James destacaba como una personalidad idiosincrásica, como uno de los pocos artistas que en vida sabían que su trabajo trascendería a la posteridad”. Su pormenorizado estudio del cuerpo humano, sus impresionantes creaciones en originales tejidos o sus originalísimas cremalleras le convirtieron en un número uno en su país. Entre las cien piezas que pueden contemplarse se encuentran las donaciones de damas de la alta sociedad de los años cuarenta como Millicent Rogers, Austine Hearst o Dominique de Menil. Por otro lado, la exposición realiza un análisis en profundidad sobre su vida, desde los años al lado de Cecil Beaton hasta su fallecimiento en el Chelsea Hotel.

          El pasado 10 de febrero, el Metropolitan celebraba una rueda de prensa tanto para desvelar algunos detalles sobre la muestra, como del futuro “Anna Wintour Costume Center”, que se inaugurarán ambos el 8 de mayo. Aerin Lauder, Lizzie y Jonathan Tisch, Harold Koda y Anna Wintour se reunieron para mostrar un pequeño repertorio de los legendarios vestidos que podrán admirarse. La modelo Elettra Wiedemann, hija de Isabella Rossellini sirvió de maniquí para emular la magia de algunos de ellos, cuyas réplicas se han recreado con el objetivo de estudiar el movimiento de los modelos originales que por su antigüedad no pueden ser usados.

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          A caballo entre Inglaterra, su país de origen, y Estados Unidos, Charles montó su primera tienda de sombreros en Chicago. Procedía de una familia adinerada y estuvo bien relacionado con la clase alta americana. Sus espectaculares creaciones tardaban meses (e incluso años) en ser confeccionadas, pero sus clientas estaban dispuestas a esperar el tiempo que fuera necesario ya que cuando una dama lucía un vestido de James llevaba una pieza exclusiva, digna de la vitrina de un museo. El museo de Brooklyn posee una gran colección ya que por expreso deseo del modisto, allí iban a parar la mayoría de sus diseños.

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          Su producción fue escasa, solamente algo más de mil vestidos a lo largo de toda su carrera, creando algunos iconos como elTaxi Dress en 1933, que fue confeccionado para las mujeres mas cosmopolitas cuyo objetivo era la funcionalidad de la nueva era. Estaba diseñado de tal manera que permitía cambiarse de forma rápida dentro del vehículo y así poder ir de forma adecuada en cada ocasión. En definitiva:cambió a la mujer y sirvió de inspiración a todos los modistos que han pasado a la historia de la moda. Según apuntan los entendidos, su perfeccionismo fue extremo: sus creaciones no se entregaban a tiempo, se negaba a trabajar bajo plazos, incluso llegó a tardar tres años gastando 20.000 dólares en perfeccionar una manga. Evidentemente no era un diseñador con mente empresarial, sino un genio creativo que sobrepasó límites insospechados hasta aquel entonces rompiendo moldes.

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          La última década de su vida transcurrió en una de las suites del hotel Chelsea de Nueva York, residencia de celebridades como Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols, el escritor Mark Twain, el fotógrafo Robert Mapplethorpe o Madonna. Antes de morir le concedieron una beca para escribir su biografía, pero se gastó todo dejando sólo un título: “Beyond Fashion, que es el mismo que Anna Wintour ha escogido para su retrospectiva. En esta misma sala del MET se han presentado recientemente exposiciones inspiradas por “Alexander McQueen: Savage Beauty (2011)“; “Schiaparelli and Prada (2012)” y “Punk: Chaos to Couture (2013)”. Cuenta la leyenda que James aleccionaba a sus clientas sobre cómo llevar y lucir apropiadamente sus arquitectónicas creaciones, y si no lo hacían correctamente se molestaba. Los genios son así, exigentes con su trabajo hasta el mas mínimo detalle. Generalmente sus modelos eran bastante pesados, incluso llegando a pesar unos doce kilos, con unos volúmenes muy originales y novedosos. Su mérito estriba, no solo en haberse hecho a sí mismo, algo que admiran profundamente los americanos, sino un crear un signo distintivo propio y atemporal con una elegancia y glamour absolutamente fascinantes.

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  Fotos: © Condé Nast Digital Archive

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