El escote y sus efectos

PUBLICADO EN EL DIARIO DE SEVILLA EL 28 DE OCTUBRE DE 2014

La actriz Megan Fox, a pesar de su belleza y  juventud,  se ha sometido a retoques en nariz, pómulos, labios y aumento de pecho.

La actriz Megan Fox, a pesar de su belleza y juventud, se ha sometido a retoques en nariz, pómulos, labios y aumento de pecho.

Renee Zellweger. La imagen del circulo corresponde a la época en la que rodó Jerry McGuire. La imagen grande corresponde a la actualidad.

Renee Zellweger. La imagen del circulo corresponde a la época en la que rodó Jerry McGuire. La imagen grande corresponde a la actualidad.

          A través de los siglos han ido surgiendo y desapareciendo, no solo distintas modas, sino diferentes maneras de entender y valorar la belleza femenina. En la actualidad, me da la sensación, se lleva un modelo de mujer excesivamente perfecto y con volúmenes que no suelen aparecer en la naturaleza. La publicidad nos muestra a menudo, mujeres con unos pechos excesivamente grandes y erguidos junto con unos cuerpos enjutos con los que no suelen guardar la debida proporción. También podemos hablar del furor por el rostro perfecto en el que ambos perfiles sean simétricos y a su vez esté dotado con unos pómulos rellenos y jugosos. Como muy pocas mujeres cuentan con estos dones de fábrica, se recurre a la cirugía estética. Verdaderamente, estamos en un tiempo en el que cierta belleza física se puede comprar; aunque esta noción es algo infinitamente mas complejo ya que está compuesta por una serie de factores ante los que la aguja o el bisturí no tienen poco que hacer. La belleza es un compendio de virtudes tanto físicas como psíquicas que armonizan.

Antonio Moro. La emperatriz María de Austria, esposa de Maximiliano II. 1551. Museo del Prado. Madrid.

Antonio Moro. La emperatriz María de Austria, esposa de Maximiliano II. 1551. Museo del Prado. Madrid.

          Sin mas preámbulos paso a tratar el asunto del escote femenino. En España, nación pudibunda donde las haya, el escote no estaba muy bien visto allá por los siglos XVI y XVII. Las damas lo llevaban cubierto generalmente por el mismo traje, o por medio de una valona o una pañoleta. Hasta aquí no hay nada de particular. Lo que desde nuestra perspectiva actual asombra, es que el pecho se disimulaba tanto como fuera posible por lo que las líneas de la silueta femenina quedaban disfrazadas. Para alcanzar esta finalidad se usaban los llamados cartones de pecho que consistían en una faja que se llevaba desde la cintura al pecho. Se podían confeccionar de distintas maneras, por ejemplo a base de una serie de tablillas forradas con cuero que se colocaban delante del pecho para aplastarlo o por medio de un cartón engomado colocado entre la tela y el forro. Su objetivo era ocultar las formas además de conseguir una cintura lo mas estrecha posible. La moda de disimular y aplastar el pecho llegó hasta finales del siglo XVII tal y como afirma la viajera francesa madame de Alnoy en su obra Relación del viaje a España: “Entre ellas es un bello detalles no tener pechos, y toman precauciones desde muy pronto para evitar su desarrollo. Cuando el seno comienza a formarse se colocan encima pequeñas placas de plomo y se vendan como se faja a los niños”. Los retratos de la época son muy elocuentes en este sentido ya que nos presentan a damas con torsos absolutamente planos en los que no se atisba ni el mas mínimo volumen.

Rodrigo de Villaldrando. Doña Julia de Salinas. National Gallery. Dublín.

Rodrigo de Villaldrando. Doña Julia de Salinas. Hacia 1622.  National Gallery. Dublín.

          Volviendo a lo caprichoso de las modas, llegamos al siglo XVIII y la mujer española comienza a vestir “a la francesa”, es decir, a la manera internacional. Con la nueva indumentaria llegaron unos escotes de vértigo que escandalizaron a moralistas, teólogos y religiosos. En este sentido, recojo la carta pastoral del obispo de Cartagena publicada en Murcia en 1711, cuyo contenido versaba sobre los excesos que a su juicio se estaban cometiendo en materia de indumentaria. El texto es de lo mas elocuente: “(…) jubones escotados ninguna mujer los puede traer, salvo las que públicamente ganan con sus cuerpos las cuales los pueden traer con los pechos descubiertos, y a todas las demás se les prohíbe dicho traje”. La carta crítica enconadamente la nueva moda, excesivamente caprichosa, que obliga a los maridos a gastar tanto que muchos acaban endeudándose, lo que termina menoscabando la armonía familiar.

Françoise Gérard. Retrato de Madame Récamier. 1805. Museo Carnavalet. Paris.

Françoise Gérard. Retrato de Madame Récamier. 1805. Museo Carnavalet. Paris.

          La mujer, desde que Eva comió de la manzana, ha sido vista como la culpable de infinitos pecados, el obispo afirma: “(…) conociendo el demonio que una mujer adornada mata muchas almas, intriga a las mujeres a que se adornen, pero que su adorno afila la espada de su atractivo…por ser el adorno el instrumento mas eficaz para provocar la concupiscencia, y lazo para coger las almas”, por lo tanto, la que se ornamentara para provocar deseo en el hombre cometía pecado mortal. El prelado proponía una serie de reglas que debían observarse, entre las cuales figuraba la prohibición al bello sexo de mostrar el escote, los brazos y los pies. Ni que decir tiene que todo quedó en papel mojado, la mujer en el siglo XVIII comenzó a mostrar sus encantos y ya no hubo vuelta atrás.

Alexander Roslin. Retrato de la condesa de Baviera-Grosberg. 1780.

Alexander Roslin. Retrato de la condesa de Baviera-Grosberg. 1780.

Publicado en Artículos, Arte | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios

Colección Abelló. Mecenazgo al servicio del arte.

          Desde las últimas décadas del pasado siglo el matrimonio formado por Juan Abelló y Ana Gamazo ha ido reuniendo una importante colección de arte. Hasta el próximo 1 de marzo en el CentroCentro Cibeles de Madrid se exponen alrededor de ciento sesenta obras, que a pesar de su número reducido, permite reflejar la coherencia y las características propias que se han mantenido desde su origen. El matrimonio Abelló. atesora un conjunto de cerca de quinientas piezas reunidas durante las últimas cuatro décadas y repartidas entre su casa de Madrid, la oficina del empresario en la capital y sus fincas. Esta exhibición se realiza sin ánimo de lucro alguno por los propietarios ya que los posibles beneficios serán cedidos íntegramente a Cáritas Madrid.

Vincent van Gogh Cabeza de una campesina. Cerca de 1884.

Vincent van Gogh Cabeza de una campesina. Hacia 1884.

          La colección Abelló no se limita a periodos históricos, escuelas o géneros concretos sino que, aún siendo la obra española la principal, son significativos los ejemplos de talleres flamencos, italianos, franceses o germánicos. Su segundo carácter específico es que no marca un límite temporal ya que arranca en el Renacimiento para terminar en el siglo XX.: Juan de Flandes, Lucas Cranach, Yáñez de la Almedina, Berruguete, Zurbarán o Ribera se encuentran con obras de Canaletto, Goya, Sorolla, Modigliani, Degas, Rothko, Dalí, Braque, Klee, Gris, Klimt, Kandinsky, Munch, Matisse o Tàpies.

Salvador Dalí. Retrato del padre del artista y su hermana. 1925.

Salvador Dalí. Retrato del padre del artista y su hermana. 1925.

          El tercer aspecto que debe valorarse es la importancia que tiene el dibujo como género artístico, tanto más si se tiene en cuenta el habitual desinterés por este género en el ámbito privado hasta hace pocas décadas. Desde Francisco Pacheco, Pedro de Campaña o Bartolomé Murillo, con la adquisición del llamado Álbum Alcubierre, hasta el importante conjunto de Picasso, Van Gogh, Schiele o Bacon entre otros, la exposición permite un recorrido singular de los dibujos paralelo al de las pinturas.

Juan Pantoja de la Cruz. Retrato de doña Ana de Austria niña. 1607.

Juan Pantoja de la Cruz. Retrato de doña Ana de Austria niña. 1607.

          En palabras de Felipe Vicente Garín, comisario de la muestra: “Tampoco podemos olvidar que dentro de ese concepto global hay secciones especialmente ricas: la sala dedicada a vistas de Madrid, la colección de bodegones y floreros, las vedute italiane, Goya y lo goyesco o la pintura europea de los siglos XIX-XX tienen por sí mismas protagonismo propio, tanto por su número como por lo excepcional de sus autores. Sería injusto omitir el esfuerzo que Abelló ha llevado a cabo desde el inicio de su colección para recuperar obras artísticas singulares del patrimonio histórico artístico español que, por razones diversas, siempre dolorosas, habían salido de nuestro país. Como ejemplo, no únicos desde luego, mencionemos el Salvator mundi entre San Pedro y San Juan de Fernando Yáñez de la Almedina o El joven gallero de Bartolomé Esteban Murilo”.

Bartolomé Esteban Murillo. El joven gallero. Cerca de 1660

Bartolomé Esteban Murillo. El joven gallero. Hacia 1660.

          Se trata de una labor donde ha primado siempre la ilusión, el buen hacer y el gran acierto en el aumento de sus fondos, que prosigue. A esto hay que añadir la permanente preocupación por su conservación y estudio, así como la generosidad en el préstamo temporal de obras. La Colección Abelló al ser tan extensa cuenta con restauradora propia. Todas las obras expuestas se encuentran en están en perfecto estado de conservación, lo que sin duda representa un atractivo mas.

Pablo Picasso. Nu assis (Desnudo sentado). Invierno de 1922-1923.

Pablo Picasso. Nu assis (Desnudo sentado). Invierno de 1922-1923.

          Su presentación pública –primera de su conjunto- permite compartir con el visitante no solamente el entusiasmo del coleccionista de arte, sino también el importante papel del mecenazgo privado en España. El proyecto ha sido dirigido por Enrique Gutiérrez de Calderón junto con Almudena Ros de Barbero, comisaria adjunta y conservadora de la Colección Abelló capitaneados por el ya citado Felipe Garín, ex director del Museo del Prado. En palabras del comisario, Juan Abelló se encuentra muy satisfecho con el resultado: “Se ha involucrado mucho en la selección de las obras y ha estado varias veces en el montaje. Recorre una y otra vez las salas. Se le ve feliz». Por tanto seamos los aficionados al arte felices también y vayamos a disfrutar de esta magnífica muestra.

Jose de Ribera. El olfato. Cerca de 1815.

Jose de Ribera. El olfato. Hacia 1815.

Lucas Cranach el viejo. Virgen de la leche. Cerca de 1540.

Lucas Cranach el viejo. Virgen de la leche. Hacia 1540.

Publicado en Arte, Exposiciones | Etiquetado , | 5 comentarios

Historia de la moda española. Con que se fabricaba la ropa.

          Desde la Edad Media la Corona de Castilla era un importantísimo centro de fabricación de lana siendo la merina la mas cotizada aunque no era la única. Otras razas de oveja eran la manchega, la aragonesa y la churra. Con la lana se fabricaban los paños, el tejido básico para la ropa de la gente mas sencilla. Estos eran de muy diversos tipos y podían mezclarse con otros tejidos como seda o lino. Desde 1630 las lanas y los paños de Segovia y Molina de Aragón cotizaban en la Bolsa de Amsterdam. Con lana se fabricaban una gran variedad de tejidos, desde el mismo paño que era basto, grueso y normalmente de un solo color, a la finísima bayeta con la que se confeccionaban capas y ropa de abrigo, y de la que se tiene constancia desde el siglo XIV. Otras tejidos fabricados a base de lana eran la sempiterna (basta y tupida), la lamparilla (delgada y poco fina), el carro de oro (muy fina y de procedencia flamenca) y la estameña con la que se confeccionaban, entre otras cosas, los hábitos de las órdenes religiosas.

Francisco de Zurbarán. San Francisco meditando. Hacia 1635-1639. National Gallery. Londres.

Francisco de Zurbarán. San Francisco meditando. Hacia 1635-1639. National Gallery. Londres.

Foto Bartolomé Esteban Murillo. Cuatro figuras en un escalón. Hacia 1655-1670. Kimbell Art Museum. Fort Worth. Texas.

Bartolomé Esteban Murillo. Cuatro figuras en un escalón. Hacia 1655-1670. Kimbell Art Museum. Fort Worth. Texas.

          El lienzo se empleaba para la ropa interior y la de casa como sábanas, fundas de almohadas, manteles y servilletas. Al igual que la lana, el lino podía ser de varios tipos siendo la crea y la estopilla los mas frecuentes, sobre todo para la confección de camisas. La holanda y la bretaña eran mas finas y se llamaban así por los lugares de donde procedían. En cuanto al algodón, llegó a la península con los árabes, pero era mas costoso que el lino y su producción a gran escala comenzó a finales del siglo XVIII, convirtiéndose en el XIX en la fibra principal. La industria del algodón nació en España en 1746, y mas concretamente en Barcelona, de esta manera comenzó la gran prosperidad de Cataluña como potencia industrial. La historia nos cuenta que este material le fue obsequiado a Cristóbal Colón por los indígenas a su llegada a Guanahaní. Los españoles encontraron algodón desde México a Perú. Los aztecas se vestían con algodón no conociendo el cáñamo, la lana y la seda. Para ellos el pelo de liebre reemplazaba a la lana y las fibras de pita sustituían al lino. Su materia básica era el algodón que teñían con gran maestría. Como tintes, utilizaban el añil, la cochinilla y el palo brasil. La cochinilla proporcionaba a los tejidos un color rojo, no solo intenso sino que bastante duradero. Este color siempre ha tenido unas connotaciones muy especiales, en 1464 fue instituido por la Iglesia católica para la indumentaria de los cardenales. A partir de 1570 se le llamó “rojo español”. Estas variedades de tintes eran muy costosas y solamente se lo podían permitir las élites. Lo mismo ocurría con el negro llamado “ala de cuervo”, se extraía del palo de Campeche y proporcionaba a los tejidos un color penetrante y extraordinario.

Doménikos Theotokópoulos, el Greco. Cardenal Fernando Niño de Guevara, 1597-1600. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.

Doménikos Theotokópoulos, el Greco. Cardenal Fernando Niño de Guevara, 1597-1600. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.

Diego Velázquez. Carlos de Austria, infante de España. 1626-1627. Museo del Prado. Madrid.

Diego Velázquez. Carlos de Austria, infante de España. 1626-1627. Museo del Prado. Madrid.

          El material mas lujoso era, sin duda, la seda. España contaba con centros de fabricación en Murcia y en Granada por lo que nos autoabastecíamos. Con la seda se fabricaban los tejidos mas suntuosos como el brocado, el damasco o el satén. Los árabes contaban con unas técnicas muy avanzadas en la elaboración de estos maravillosos tejidos, pero a raíz de su expulsión en 1492 Italia nos tomó la delantera. A principios del siglo XVII la expulsión de los moriscos (1609) hizo mucho daño a la producción del gusano de seda. De hecho, la seda es una fibra fina fabricada con distintos tipos de capullos de larvas de insectos. Este material era muy costoso y se podía fabricar liso o estampado. Toledo se convirtió durante el siglo XVI en la ciudad que abastecía a la corte de tejidos realizados a base de este material. Normalmente se confeccionaban con seda prendas exteriores, lo mas rico debía ser claramente visible; pero también se utilizaba para forros ya que era resistente a las pulgas. La seda tenía una clara connotación de superioridad social. La pragmática contra el lujo de 1534 prohibía el uso de brocado, hilos de oro y plata, bordados y recamados en seda, especificando lo siguiente: “los oficiales menestrales de manos, sastres, zapateros, carpinteros, herreros, texedores, pellejeros, tundidores, curtidores, zurradores, esparteros y especieros y otros cualquiera oficios semejantes a éstos mas baxos, y obreros y ladradores y jornaleros, no pudan traer seda alguna escepto gorras, caperuzas o bonetes y un ribete en los mantos que traxeren de paño; y declaramos que los labradores se entiende los que ordinariamente labran las heredades de sus manos; y en lo que toca a los especieros solamente se entiendan las personas que tienen tiendas y venden en ellas por menudo”. Las leyes suntuarias tenían varios objetivos, por un lado ejercer un control económico e incluso político tratando que no se introdujeran mercancías extranjeras en España, pero no hay que olvidar que también interesaba tener un control sobre el tipo de tejidos y decoraciones que debían usar las distintas capas de la sociedad.  Tendrían que pasar varios siglos para que empresas como Zara, H&M o Mango democratizaran el mundo de la moda.

Sofonisba Anguissola. La dama del armiño. Hacia 1550 (tradicionalmente atribuia al Greco y fechada hacia 1577-1580). Pollock House. Glasgow.

Sofonisba Anguissola. La dama del armiño. Hacia 1550 (tradicionalmente atribuia al Greco y fechada hacia 1577-1580). Pollock House. Glasgow.

Rodrigo de Villandrando. Isabel de Borbón, futura reina de España. Hacia 1620. Museo del Prado. Madrid.

Rodrigo de Villandrando. Isabel de Borbón, futura reina de España. Hacia 1620. Museo del Prado. Madrid.

Publicado en Artículos, Arte | Etiquetado , , , , | 6 comentarios

Moda española en el siglo XVII

          Diego Velázquez trabajó para Felipe IV durante casi cuatro décadas, a través de sus magistrales retratos podemos apreciar los diversos cambios que se produjeron en la moda española del siglo XVII. Como ya he señalado en varias ocasiones, la indumentaria masculina fue bastante inmovilista. Estaba formada por tres piezas básicas: jubón, ropilla y calzas, con el negro como color predominante. La moda femenina, en cambio, llegó a unas cotas de lujo y ostentación difícilmente comprensibles. La gorguera fue abandonada por los hombres en 1623 debido a una pragmática que trataba de erradicar los altísimos gastos que suponían estos cuellos, mientras que las damas las siguieron usando algunos años mas tal y como atestigua la obra del pintor sevillano. Este complicadísimo adorno no solamente se usó en España sino que también otros países cayeron en tal despropósito siendo los encajes flamencos los mas valorados.

Retrato ecuestre de Isabel de Borbón. Hacia 1635. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Diego Velázquez. Retrato ecuestre de Isabel de Borbón. Hacia 1635. Museo Nacional del Prado. Madrid.

          La indumentaria femenina en España durante casi todo el siglo XVII estuvo bastante alejada de influencias extranjeras siguiendo sus propios gustos y preceptos. Hoy vamos a fijarnos en varios retratos de Isabel de Borbón (1602-1644) para comprobar cómo era la moda en la corte madrileña. Doña Isabel fue reina consorte de España por su matrimonio con Felipe IV, siendo hija de Enrique IV, primer rey de la dinastía borbónica en Francia y María de Medicis. Diego Velázquez la pintó en varias ocasiones, se trata de retratos de aparato en los que la reina aparece de cuerpo entero con una postura bastante hierática, sin duda influenciada por el pesado atuendo que porta. Doña Isabel luce un sayo (cuerpo) muy ceñido e independiente de la basquiña (falda). El sayo remata en punta y queda completamente rígido, para que esto fuera posible se introducía una varilla central llamada busc (procedente del italiano busco , astilla) que solía estar fabricadas con marfil, hueso, madera o metal, y a veces adornada con preciosos motivos. Esta varilla que llegaba a pesar hasta un kilo, se podía sacar para que la señora tomara asiento con algo menos de incomodidad.

Diego Velázquez. Isabel de Borbón. 1632. Colección privada. Nueva York.

Diego Velázquez. Isabel de Borbón. 1632. Colección privada. Nueva York.

          El rico sayo se ataba por detrás y tenía mangas dobles, las propiamente dichas que cubrían el brazo y las perdidas o bobas que salían de los brahones (adornos en la sisa). El torso femenino quedaba totalmente aplastado por los cartones de pecho que consistían en unos cartones engomados que se colocaban entre la tela y el forro. Bajo el sayo se usaba una camisa larga y sobre esta un corpiño. La basquiña se dispone sobre verdugado que le da forma cónica. El verdugado era una estructura realizada a base de varillas de mimbre atadas con cintas cuyo objetivo era ahuecar las faldas. Sobre este se colocaban las faldas interiores y la exterior, siendo su cometido que la basquiña luciera perfecta, estirada y sin arruga alguna. El verdugado tuvo su origen en Castilla en el siglo XV y de ahí pasó a la corona de Aragón, Italia, América y Europa durante el siglo XVI. La leyenda cuenta que este artilugio lo usó doña Juana de Portugal mujer de Enrique IV de Castilla, apodado “El impotente”, para ocultar su embarazo de Juana “La Beltraneja”. Sea ficción o realidad, el verdugado es una de las grandes aportaciones españolas a la historia de la indumentaria, ya que con diversos cambios, formas y bajo diferentes denominaciones llegó al siglo XIX. Su tamaño creaba no pocos problemas, para que las damas cupieran holgadamente tenían que estar bastante separadas; de hecho, se creó un tipo de asiento llamado “sillón de verdugado”, sin brazos y bastante ancho.

Diego Velázquez. Isabel de Borbón. 1623. Kunsthistorisches Museum. Viena.

Diego Velázquez. Isabel de Borbón. 1623. Kunsthistorisches Museum. Viena.

          La gorguera trae consigo un nuevo tipo de peinado, el llamado peinado bobo; un recogido hueco a veces con rellenos que podía llevar algún adorno como una pluma. Estos cuellos tan altos imposibilitaban cualquier tipo de peinado que no fuera un recogido, tampoco los pendientes podían colgar ya que no había espacio material para ello. En España se llamó a la gorguera cuello alechugado por la similitud de su forma con las hojas de la lechuga. Para su confección se utilizaba lienzo, lino o encaje en varias capas y se rizaban o planchaban formando distintos tipos de pliegues. La moda de los cuellos alechugados se originó en nuestro país en la segunda mitad del siglo XVI alcanzando a principios de la centuria siguiente un tamaño desmesurado y por lo tanto un precio astronómico. La reina lleva una gorguera confeccionada con gasa ya que por motivo de la pragmática antes mencionada, los cuellos de encaje habían sido prohibidos. La postura de la reina es de gran dignidad, según cuentan las crónicas era una mujer atractiva, inteligente y jovial. Vemos que en una mano lleva un abanico, pieza indispensable de cualquier dama de la época, mientras que la otra la apoya en un asiento, típico recurso compositivo del retrato de aparato. Otro de los elementos que solían portar las damas eran los pañuelos. Toda mujer tenía al menos uno y a poder ser guarnecido de encajes. El abanico, el rosario y el pañuelo eran elementos imprescindibles de una dama española del Antiguo Régimen.

Publicado en Artículos | Etiquetado , , , , , , , | 4 comentarios

Mediterráneo. Del mito a la razón.

Mediterraneo. Cartel de la exposición

Mediterraneo. Cartel de la exposición

          CaixaForum de Madrid nos ofrece hasta el próximo 5 de enero la exposición “Mediterráneo. Del mito a la razón”, resultado de la colaboración de diversos museos europeos, lo que ha permitido reunir una magnífico repertorio de obras de la antigüedad grecolatina. Desde el Oriente próximo a Egipto hasta llegar a Grecia y Roma, el mare nostrum fue la vía para la difusión de creencias, ideas y conocimientos, cuyo colosal legado ha llegado a la actualidad. Cuna de la civilización occidental y lugar de encuentro e intercambio durante siglos. Sus aguas posibilitaron  no solamente el comercio, sino también la difusión del pensamiento.

La Academia de Platón. 110-80 a C. Museo arqueológico de Nápoles. Sopraintendenza per i Beni Archeologici di Napoli e Pompei.

La Academia de Platón. 110-80 a C. Mosaico. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

          En el siglo VI a. C. filósofos como Tales de Mileto o Heráclito dejaron de creer que el universo era una obra divina y atribuyeron su existencia a la acción de los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. El mito ya no bastaba para explicar el origen y el sentido del cosmos. Los hombres se enfrentaban a un enigma, que debían resolver por sí mismos. Las ciudades griegas incorporaron un espacio público, que ya no pertenecía a los dioses sino a la comunidad. Nuevos valores como la paz, la prosperidad y la justicia fueron divinizados y personificados en el ágora, el corazón de la urbe.

Crátera de figuras rojas con escena de un symposium. Cumas.340-330 a .C. Museo Arqueológico de Nápoles.

Crátera de figuras rojas con escena de un symposium. Cumas.340-330 a .C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

          La exposición pone de manifiesto estos nuevos valores a través de una cuidada selección de ciento sesenta y cinco obras griegas y latinas seleccionadas por el comisario Pedro Azara. Estatuas, relieves, cerámicas, frescos, mosaicos y joyas procedentes de diversos museos europeos, entre los que destacan colecciones públicas de Grecia e Italia y la reconstrucción virtual del ágora de la Atenas de los siglos V-IV a. C.

Eros y Psique. Segunda  mitad II d C. Staatliche Kunstsammlungen Dresden. Skulpturensammlung Staatliche Kunstsammlungen Dresden.

Eros y Psique. Segunda mitad II d C. Staatliche Kunstsammlungen Dresden. Skulpturensammlung Staatliche Kunstsammlungen Dresden.

          A mediados del primer milenio antes de Cristo, en las costas orientales del Mediterráneo se generaron nuevas concepciones del mundo que han sido esenciales en el devenir cultural europeo. El cuestionamiento de la necesidad de los dioses para descifrar los enigmas del cosmos; la organización de ciudades alrededor de un espacio central común como lugar favorable al encuentro y al diálogo, junto con una nueva consideración de la persona que sustituye la potencia física del guerrero por la fuerza interior del filósofo.

Crátera de volutas con Jasón y el vellocino de oro. Atribuido al Grupo Apulizante. 340-330.a. C.

Atribuido al Grupo Apulizante. Jasón y el vellocino de oro.. Crátera de volutas . 340-330.a. C.

 

          Estas ideas permitieron establecer una nueva relación entre hombres y dioses, y entre los mismos seres humanos, buscando a veces puntos de encuentro y revelando secretas admiraciones mutuas en vez del sistemático deseo de destrucción. La muestra combina mitos, y la historia de la voluntad del hombre mediterráneo para ir más allá del pasado cuando decide enfrentarse al destino, prescindiendo de los dioses para interrogarse acerca de los fundamentos del mundo.

Fresco pompeyano. Eros besando a Psique. Museo Arqueológico de Nápoles.

Eros besando a Psique. Fresco pompeyano. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

          Se presenta el Mediterráneo como vía de comunicación de creencias, ideas, conocimientos y formas culturales. En su recorrido, la exposición profundiza en la evolución del pensamiento entre los siglos VI a.C. y IV d. C., que supuso la creación de una nueva forma de ver el mundo.“Hemos querido destacar algunos de los valores que aparecieron en el Mediterráneo, principalmente en la cultura grecolatina, que se extendieron por otras partes del mundo y que han llegado hasta nosotros. Se trata de una cultura en constante contacto con otros”, ha comentado el comisario en la presentación.

Europa y el toro. Pompeya. 25-45 d.C. Fresco. Museo Archeologico Nacional de Nápoles.

.Europa y el toro. 25-45 d.C. Fresco pompeyano . Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

          El primero de los capítulos está dedicado a la mitología, con piezas relacionadas con los míticos periplos de Ulises, Jasón o Heracles, así como con el rapto de Europa. El segundo ámbito, titulado”El Cosmos” nos habla de los enigmas del mundo y se inicia con la frase de Jenófanes: “Ciertamente, los dioses no revelaron todas las cosas desde el principio a los hombres, sino que, mediante la investigación, llegan estos con el tiempo a descubrirlas”. Azara expone: “En el siglo VI a.C. existen dos explicaciones para entender el mundo, el mito y la razón. Las dos se complementan y una explica a la otra”.

Lécito ático con_escena de preparativos fúnebres. Pintor de Atenas. 470-460 a. C.

Pintor de Atenas. Lécito ático con escena de preparativos fúnebres. 470-460 a. C.

          Los héroes de esta nueva era fueron los filósofos e historiadores, que ahondaron en la oscuridad proyectada por la Esfinge, enviada a los humanos por los dioses, no solo a contar lo que veían, sino en buscar las razones que explicaban los hechos e intentar resolver los enigmas del mundo. Especial importancia reviste el apartado dedicado a “El espacio común. La ciudad dialogante”, materializado en el ágora:”lugar para el diálogo e intercambio de ideas y mercancías”. Varios incunables sirven para mostrar la organización política, mientras que otras piezas están relacionadas con el innovador sistema político que surge del ágora: la democracia. A raíz de la fuerte crisis política y social que se produjo a finales del siglo VI a. C., una serie de reformadores, desde Solón hasta Pericles, realizaron profundos cambios que culminaron en la instauración de la democracia.

Figuras de barro.

Figuras de barro.

          “El misterio del alma” es el espacio en el que se propone una reflexión sobre la nueva concepción del ser humano. El alma y la individualidad empiezan a tomar forma. La versión platónica afirma que el ser humano se caracteriza por el alma:”elemento esencial que perdura más allá de la muerte. Esto provoca la aparición de nuevos dioses que cubren una vitalidad diferente”. “Mediterráneo: del mito a la razón” es una interesantísima exposición en la que he disfrutado mucho y que os recomiendo visitar.

Publicado en Actualidad, Exposiciones | Etiquetado , , , , , , | 3 comentarios

Apolo y Dafne

Casa de los Vetti. Pompeya. Este fresco de la casa de los Vetti en Pompeya recrea el episodio de la muerte de la serpiente Pitón a manos del dios Apolo, que aparece representado tocando la lira.

Casa de los Vetti. Pompeya.  Siglo I a. C. Este fresco recrea el episodio de la muerte de la serpiente Pitón a manos del dios Apolo, que aparece representado tocando la lira.

          Apolo y Dafne es uno de los asuntos de la mitología griega mas tratados por el arte occidental. Se encuentra en Las metamorfosis de Ovidio. Publio Ovidio Nasón fue un célebre poeta romano nacido en el año 43 a. C. La narración nos adentra en las vidas, luchas, venganzas, amores y envidias del panteón griego. Un relato apasionante plagado de aventuras, traiciones, erotismo y sufrimientos, tan reales como la vida misma. Nuestro protagonista es Apolo, hijo de Zeus y hermano de Artemisa, patrón del oráculo de Delfos y una de las principales deidades de la antigüedad. Dios de la belleza y de la armonía pero también del orden y la razón. Su pasión por Dafne es un precioso relato sobre un amor imposible. El bello dios fue presuntuoso y en ello halló su castigo.

          El amor es poderoso y puede herir imprevisiblemente con sus flechas a cualquier ser humano, incluso al mas arrogante y frío. Cupido, el dios del amor, decidió castigar tamaño engreimiento: “…voló Cupido y se detuvo sobre el Parnaso; y disparó dos flechas; con una clavó el amor, y el desdén con la otra. Flecha de oro, la amorosa, aguda y sin remedio. Flecha plomiza, la desdeñosa, y roma. Aquella atravesó el pecho de Apolo, y ésta el de la ninfa Dafne.” La ninfa recibió la flecha de lleno y suplicó a su padre que le dejara conservar su virginidad y permanecer soltera como la diosa Diana.

Apolo citaredo. Museos capitolinos. Roma

Apolo citaredo.  Copia de un original griego del siglo IV a. C. Museos capitolinos. Roma

          Apolo intentó acercarse a ella pero Dafne le rechazaba vehementemente: “…no me huyas porque únicamente el mas inmenso amor me impulsa”. El dios trataba de conquistarla hablándoles de sus indiscutibles méritos: “Hijo de Júpiter soy, y adivino el porvenir y soy sabio del pasado. Yo inventé la emoción de acortar el canto al son de la lira; mis flechas llegan a todas partes con golpes certeros. Mas, ¡ay!, que me parece mas certero quien dio en mi blanco. Siendo el inventor de la medicina, el universo me adora como un dios bondadoso y benefactor. Conozco la virtud de todas las plantas…, pero ¿Qué hierba existe que cure la locura de amor?”.

Fuente de Apolo. Versalles.

Fuente de Apolo. Versalles.

          En la persecución, la ninfa huía en busca de su padre el río Peneo, al que exhortó de la siguiente manera: “¡Padre mío! Si es verdad que tus aguas tienen el privilegio de la divinidad, ven en mi auxilio…, o tú, tierra, ¡trágame!…porque ya veo cuán funesta es mi hermosura…Apenas terminó su ruego, fue acometida por un espasmo. Su cuerpo se cubre de corteza. Sus pies, hechos raíces, se ahondan en el suelo. Sus brazos y sus cabellos son ramas cubiertas de hojarasca. Y, sin embargo, ¡que bello aquel árbol! A él se abraza Apolo y casi lo siente palpitar. Las movidas ramas, rozándole, pueden ser caricias”.

Gian Lorenzo Bernini. Apolo y Dafne. Museos capitolinos. Roma

Gian Lorenzo Bernini. Apolo y Dafne. 1622-1625. Villa Borghese. Roma

Detalle

Detalle

          El bello dios conmovido ante lo que contemplaban sus ojos exclamó; “Pues ya que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto, laurel, honra de las victorias. Mis cabellos y mi lira no podrán tener ornamento mas divino. ¡Hojas de laurel! Los capitanes romanos triunfantes, subidos al Capitolio, ostentarán coronas arrancadas de ti. Tu cubrirás los pórticos en el palacio de los emperadores; y así como mis cabellos permanecen sin encanecer nunca, así tus hojas jamás dejarán de aparecer verdes”. Desde la antigüedad clásica hasta el mismo Napoleón, la corona de laurel ha sido, no solamente atributo de las victorias en el campo de batalla, sino también el símbolo de los poetas y la maestría. Esta es la bellísima historia del legendario origen de un ornamento divino que se convirtió en humano.

Taller de Simon Vouet. Retrato de Luís XIII, con Francia y Navarra.1624. Versalles.

Taller de Simon Vouet. Retrato de Luís XIII, con Francia y Navarra. 1624. Versalles.

Publicado en Artículos | Etiquetado , , , , , | 8 comentarios

El zaratán de Doña Mariana

          El 16 de mayo de 1696 fallecía en Madrid la reina viuda Doña Mariana de Austria víctima de un zaratán o cáncer de pecho. Esta penosa enfermedad existe desde hace siglos, siendo las crónicas escritas por los médicos de inestimable ayuda para conocer qué mujeres la sufrieron y como se desarrollaron. Lamentablemente la ciencia todavía no podía prestar alivio y cura, pero en algunos casos si podemos conocer el diagnóstico y la evolución. Así certificó la enfermedad de Su Majestad el médico que la atendió: “Hace seis días que nuestra Altísima Reina nos mostró un tumor que tiene en el pecho izquierdo (y que de mucho tiempo atrás ocultaba) de la magnitud y tamaño de la cabeza de un recién nacido. Aunque no se haya entre las costillas, tiene su raíz en ellas, y avanza, y avanza hacia el exterior mostrando en su superficie cinco o seis excrecencias duras como piedras. Toda la superficie del tumor es dura y amoratada, y produce dolores que alguna vez legan hasta las costillas e impiden a S.M. conciliar el sueño en toda la noche. Obsérvanse en el tumor venas henchidas de sangre biliosa y manchas cárdenas como las producidas por el traumatismo. Su forma es irregular y horrible a la vista, de todo lo cual se deduce que se trata de un cáncer del que habla Galeno, y al que Cornelio Celso llama “carcinoma”. No se ha extendido aún, pero su color y los dolores que produce hacen temer que se extienda pronto. Se intenta su curación por el método preservativo y paliativo, con anuencia del Venerable Real Colegio de Médicos y Cirujanos, y se procura que el tumor no crezca usando los medicamentos atenuantes y evacuantes, es decir, eliminando los humores fibrosos y tratando de reducirlos. Dios, Optimo, Máximo, devuelva a su Majestad la salud y prolongue su vida muchos años. Madrid, 5 de abril de 1696”.

Pedro Miguel de Heredia (1579 - 1655) médico español, catedrático de la Universidad de Alcalá, médico de cámara de Felipe IV. Retrato en la edición de 1664 de su libro, en 4 volúmenes, Opera Medicinalia.

Pedro Miguel de Heredia (1579 – 1655) Médico español, catedrático de la Universidad de Alcalá. Médico de cámara de Felipe IV. Retrato en la edición de 1664 de su libro, en 4 volúmenes, Opera Medicinalia.

          Se trató de sanar a doña Mariana acudiendo a remedios sobrenaturales transportando al Real Alcázar el mismo cuerpo de San Isidro y la Virgen de Atocha, de la que la familia real era muy devota. El tumor se abrió llegando a alcanzar un tamaño mas que considerable (la cabeza de un niño de siete años). La reina falleció el 16 de mayo de 1696 siendo enterrada en el panteón de reyes de San Lorenzo de El Escorial. Para adentrarnos un poco en el personaje debemos retrotraernos al 7 de octubre de 1649 cuando con tan sólo quince años contrajo matrimonio con su tío carnal Felipe IV (hermano de su madre María de Habsburgo). Sus consecutivos embarazos con el fin de dar un heredero al trono no se vieron del todo recompensados ya que a pesar de traer al mundo un varón, que reinó bajo el nombre de Carlos II, este fue un hombre débil, enfermizo e incapaz de asumir tan ingente tarea. Carlos estuvo aquejado de numerosas dolencias a lo largo de toda su vida, entre otras la epilepsia, y aunque contrajo matrimonio en dos ocasiones no pudo dar al trono el ansiado heredero y como consecuencia la Casa de Austria en España llegó a su fin. Su madre enviudó en 1665 a los 31 años, por lo que hubo de asumir la regencia de la nación al contar Carlos con tan solo cuatro años. Como sabemos el luto en la corte se seguía con sumo rigor pero doña Mariana lo llevó al extremo ya que desde ese momento vistió con tocas de viuda hasta el fin de sus días.

Juan Carreño de Miranda. Mariana de Austria. 1669. Museo del Prado. Madrid.

Juan Carreño de Miranda. La reina viuda doña Mariana de Austria. 1669. Museo del Prado. Madrid.

          Anteriormente Ana de Austria, reina de Francia y tía abuela de doña Mariana padeció de la misma enfermedad, en 1664 fue diagnostica de un cáncer de mama en estado avanzado. Doña Ana pasó dos años sufriendo terribles dolores, el tumor estaba ulcerado por lo que producía un pestilente olor. Los remedios empeoraban su estado ya que se basaban en sangrías e incluso se le llegó a cortar la carne en varias ocasiones. Un auténtico tormento ante el que la paciente exclamó: “No se pudren los cuerpos sino antes de morir y a mi me condena Dios a pudrirme en vida”. Ana de Austria falleció en 1666 a causa de un cruento cáncer de pecho, uno de los primeros certificados de la historia. Faltaban siglos para que la medicina tuviera los suficientes medios y conocimientos para poder no sólo curar sino para paliar y aliviar el sufrimiento.

Peter Paul Rubens. Ana de Austria con el traje de su coronación. Hacia 1622-1625. Museo Norton Simon. Los Ángeles. Estados Unidos.

Peter Paul Rubens. Ana de Austria con el traje de su coronación. Hacia 1622-1625. Museo Norton Simon. Los Ángeles. Estados Unidos.

Publicado en Artículos | Etiquetado , , , | 2 comentarios